La perspectiva nos define
Vivimos bombardeados de frases inspiracionales que nos hablan de la importancia de la perspectiva. Cambiar de perspectiva puede cambiar una realidad, tu realidad. Pero, ¿alguna vez pensaste que cambiar de perspectiva puede cambiar la realidad de otro?
No, esto no es un tutorial de autoayuda o de otroayuda, pero los invito a pensar sobre cuáles son nuestras perspectivas en relación al arte. Las vanguardias son lo más, las películas francesas son lentas, Da Vinci era un genio y la Mona Lisa es uno de los mejores cuadros del mundo.
Puede ser que haya mucha verdad en cada una de esas afirmaciones pero también hay muchas ausencias, y cada persona que lea esta nota lo hará desde su propia perspectiva, claro.

Nos encontramos inmersos en una cultura que ya nos ha enseñado y encausado a ver las vanguardias artísticas (y todos los demás ejemplos mencionados). La mayoría de nosotros recibimos una educación eurocentrista porque todos los modelos artísticos que alcanzamos están inmersos en ese contexto. Sí, aún cuando el Proa trajo a Ai Weiwei en el 2018 debimos interiorizarnos de una extensa cantidad de datos sobre la cultura oriental, particularmente sobre la China comunista. Bajo la ausencia de esos datos gran parte de las obras pierden sentido o dejan simplemente un velo de sensaciones superficiales sin poder ingresar al interior del intelecto.
Lo cual me lleva al siguiente punto, ¿el arte es estético o intelectual? Podemos agregar más adjetivos como emotivo, transformador, liberador, catártico, recreativo, decorativo (podría seguir hasta el fin de la pandemia). Siempre me intriga saber qué piensan ustedes, pero, sin darles mi respuesta, podemos reflexionar juntos. Empiezo al revés, ¿podríamos, acaso, decir que el arte NO es alguno de los adjetivos mencionados? Desde mi perspectiva no.
Entonces ¿qué no es arte? Y ahí nos encontramos en una encrucijada mucho más cerrada. Si yo pinto un paisaje con acuarelas sobre una tela, ¿es arte? Otra pregunta en la que me interesa saber qué opinan ustedes, pero más allá de que yo tenga una teoría al respecto, retomemos la cuestión principal de esta nota: La Perspectiva. Podría ser arte para mí, podría no ser arte para otro. Pero ¿qué pasa entonces con el trabajo de Ai Weiwei? La perspectiva occidentalizada-europeísta en la que estamos inmersos nos brinda determinada información para asumir diferentes estímulos, uno de ellos puede ser la serie fotográfica en blanco y negro de Ai Weiwei dejando caer y rompiendo un jarrón de la dinastía Han (202 antes de Cristo-220 después de Cristo) fechada en 1995.

Si nos concentramos en la representación artística del orden clásico, definitivamente no es una obra de arte, si nos detenemos en la modernidad tampoco, dentro del arte contemporáneo nos vamos acercando, pero claro, estamos hablando de un artista mundialmente reconocido que forma parte de nuestra realidad contemporánea… bueno no tanto, justamente hay muchos que lo conocen pero no tanto como a Da Vinci y aquí volvemos a la cuestión de la perspectiva.
Gran cantidad de artistas deben luchar frente a las obras hegemónicas ya ultra reconocidas, que muchas veces no son diferenciables de las suyas. Estoy segura que hay miles de Monas Lisas que no alcanzamos a ver porque las perspectivas europeocentristas llenan el espacio. Animémonos a ver arte no conocido, a conocer nuevas estéticas que no nos gustan con nuestras perspectivas actuales, porque sí, es todo una cuestión de actitud, digo… perspectiva.
