Fede Fontán
Antes de que lean la nota queremos agradecer a Fede por compartir sus sentimientos e interiores en relación a su profesión, sus impulsos y deseos, sus amores y razones de bailar y hacer arte.
“Cuando tenía 8 años mi papá me dijo si quería formar parte de la primera película que iba a dirigir, al principio le dije que no pero luego me entusiasmé y acepté. Actué con actores buenísimos y yo era un niño en un patio de juegos de ficción. ¡Me encantó! Y ahí empecé a estudiar teatro. Estudié 6 años en zona sur, con Gloria Stingo y con Alfredo Badalamenti, la pasión de cada unx me formó e hizo de trampolín para que me entregue más.
A los 16 años comencé a meditar con el Sistema Isha y eso fue otro gran salto, descubrir que el camino interior, el de descubrirme a mí mismo me apasionaba enormemente. Es un camino que me acompaña hasta la actualidad y se ha convertido en el centro de mi vida desde donde todo lo demás brota.
Cuando terminé el secundario empecé a estudiar danza, quería mezclar el teatro con el movimiento todavía pensando en dedicarme a ser actor. Me enamoré de la danza. Creo que siempre fui bailarín sin saberlo.
Cuando de forma temprana falleció mi mamá, leí su libretita, que había escrito cuando yo era chico, y decía: <Vi a Fede como muchas veces, moviéndose, haciendo piruetas…y se me apareció la idea: ¿será bailarín? Pronto descarté la idea y lo anotamos en gimnasia deportiva>. Pero mi mamá estaba en lo cierto y la danza se hizo presente a mis 17 años.
Estudié ballet, danza moderna, danza contemporánea, improvisación. Me formé con muchos maestrxs increíbles, maestrxs que por identificación o por oposición, me ayudaron a construirme como artista.
Pero la verdadera formación empezó cuando terminé mi carrera en el Teatro San Martín y empecé a crear junto a Ramiro Cortez. Hicimos 4 obras juntos. En esa exploración, en esa entrega total estuvo la mayor escuela que existe. Y ahí floreció el deseo y la confianza de crear la propia obra. Y como dice mi maestra de meditación, Isha, <a confiar se aprende confiando>. Es así, mientras vas avanzando vas alimentando la seguridad. Nadie está confiando antes de ponerse en acción, a bailar y a crear se aprende dejando que la fuerza de la gravedad y el impulso te mueva. Requieren un dejar ir, dejar de interferir y solo moverte.
En el año 2014 conocí a Mayra Bonard y ella me presentó a Damián Malvacio y Rocío Mercado, bailarines que trabajaban con ella. Me uní a ellos y trabajamos juntos en diferentes proyectos. Eso también fue y es un gran aprendizaje, en donde puedo entregarme al 100% a ser intérprete.
En el pasado enero 2021, de forma trágica, perdimos en un accidente de auto a Rocío, que para el momento se había convertido en una de mis mejores amigas. Estábamos a punto de estrenar un nuevo espectáculo dirigido por Mayra. Con su pérdida, que sigo procesando día a día, vienen muchas transformaciones. Una de ellas es que me di cuenta más que nunca que nuestra danza es global. Tengo sus movimientos dentro mío, simplemente aparecen mientras bailo. Es una posesión feliz. Y me hizo pensar que la danza es UNA UNIDAD conformada con todos los estímulos que hemos percibido. No nos damos cuenta pero somos una danza que se transforma infinitamente.

En el corriente año estrenaré mi primera obra como director. La obra cuenta 5 historias reales y cómo están atravesadas por la danza. Una bailarina de ballet y sus contradicciones con la institución académica, una guionista que se siente traicionada por la humanidad y busca amor en los monos, un ingeniero que al morir su pareja empieza a bailar para sanar el dolor, una bailarina que es poseída por un espíritu maligno y un director que necesita a sus intérpretes para poder hablar de la muerte de su madre.
Mi mamá y mi papá siempre fueron maestros y yo doy clases desde que tengo 15 años. A los 23 empecé a dar clases de danza. Esas clases fueron transformándose a medida que yo lo hago. Hoy en día me interesa explorar el movimiento de una manera muy lúdica, que la clase tenga gente que se dedica profesionalmente o simplemente porque disfrutan bailar. Con todxs mis alumnxs aprendo, siempre. Estoy construyéndome junto con ellxs. Intento siempre mantener mi clase como un espacio abierto, en donde cada quien pueda avanzar en la dirección que necesite. Amo dar clases.
Los invitamos a conocer sobre sus clases de de junio en su instagram: Fede Fontán IG