Lobas, preguntarnos para vivir
Cinco mujeres muy distintas entre sí encaran un viernes a la noche en la casa de una de ellas. Al principio, parece una juntada más. Al final, es una reunión única llena de giros, gritos, confesiones, llantos, verdades y más que nada, una invitación a mirarnos para adentro.
No es casual que la autora de la obra sea psicóloga. Todo el texto, cada monólogo, cada diálogo y cada discusión y reflexión están llenas de conocimiento profundo de los problemas que pasan las personas a la hora de conocerse, desconocerse, enfrentarse, evadirse, encontrarse.
Esta es una obra valiente en el sentido que investiga qué pasa cuando decidimos hacernos las preguntas correctas. Las importantes. Las difíciles de responder. Las que traen respuestas sorprendentes y desafiantes. Las preguntas que terminan forjando nuestro accionar en el mundo. Las que revelan el deseo. Las que destapan negaciones. Las que nos obligan a ser honestos con nosotros mismos.
La obra tiene una dinámica aceitada. Pasa de tema en tema con destreza. Una conversación lleva a la otra y a la otra sin darle casi descanso al espectador. Nos quedamos prendidos de qué va a pasar ahora, después de ver lo que acaba de pasar. Pero esto lo hace sin caer en suspensos, sino solamente sabiendo tocar las teclas justas de la tensión narrativa.
Vemos a los personajes desplegarse en el escenario y vamos conociendo a cada una de ellas en cada reacción, en cada oración, en cada risa. Puede que una esté hablando pero miramos a la otra en el rincón a ver cómo responde, qué hace. Tenemos que ser ágiles para captar todo porque lo que sucede no es poco.
Lo que abarca la obra tampoco lo es. Los vínculos, la sexualidad, el paso del tiempo, las verdades no dichas en mucho tiempo, los sueños y los deseos, las envidias y los rencores. Las burlas y los cariños. Todo tiene su momento.
Algunas de las mujeres son transparentes y otras esconden lo que son. Algunas gritan fuerte y acaparan el centro de la escena, otras son más periféricas y suaves con personalidades menos estruendosas pero igual de válidas. La composición de cada personaje y la composición general de ellos es un trabajo a destacar. Está la joven sumisa con una pareja que no la trata bien y está también la que toma mucho porque no sabe aceptar cariño. Está la fuerte y ruidosa que acapara como una leona y la que abre su corazón cada tanto para revelar fuertes sentimientos. Está también la sensible y pensante, que dirige la batuta de las palabras porque sabe usarlas para pensarse y descubrir. Es un grupo bien armado de personajes que está muy bien interpretado por cada una de las actrices. Nos convencen, todas, en todas las escenas.
Preguntarse es una valentía que hay que conquistar. Esta obra quizás ayude a quien esté pasando por ese proceso o también a quien no lo esté atravesando pero necesite hacerlo. El teatro nos genera siempre una suerte de espejo, porque siempre que vemos una obra bien escrita y bien actuada, encontramos algo que nos resuena en nuestra vida de alguna manera. Habrá que ir a ver las funciones de la segunda temporada a ver qué le resuena a cada uno y a cada una cuando estas mujeres encaren ese viernes a la noche.
Por Juan Francisco Gazzano
@zetadoble
Ficha Técnica:
Dramaturgia: Nara Fernandez
Intérpretes: Ivana Amante, Melisa Comesatti, Nara Fernandez, Yamila Martinez, Lorena Sanchez
Diseño de luces: Lailén Álvarez
Realización de escenografía: Jorge Garcia, Juan Manuel Morales
Fotografía: Nacho Lunadei
Diseño gráfico: María José Vilar
Asistencia De Producción: Jorge Garcia, Luciana Musante
Asistencia de dirección: Luciana Musante
Producción: Yamila Martinez
Dirección: Ivana Amante, Nara Fernandez
Instagram:
Obra: @lobas.obra
Teatro: @teatroborder
Director: @sissi_amante y @naravfernandez