La muchacha de los libros usados
“Todos los libros son de amor. Todos los libros usados hablan de libertad.” declara la narradora y protagonista de esta historia, y la suya no escapa a esta regla, si bien en su caso se trate de la ausencia y subsecuente búsqueda de ambas.
Un escenario completamente a oscuras, iluminándose de a poco como si amaneciera, el espacio se encierra sobre uno , aunque más acogedor que claustrofóbico, y el aroma del papel y la madera te transportan antes incluso de comenzar la obra. Una máquina de escribir y libros desperdigados. Una niña, o una joven, o una mujer. Ella es todas y ninguna, es ella y es otra, o al menos debe serlo si quiere ser capaz de narrar esta historia. “Cómo hablar de mí como si hablara de otra…”
La obra es un unipersonal, aunque el público pierde de vista que se trata de una sola persona en escena cuando la actriz retrata con virtuosismo numerosos personajes, sus padres y su tío, su yo de la infancia, figuras de autoridad y de supuesta ayuda a lo largo de su vida, cada personaje que introduce está bien definido y separado del resto, tiene su voz, sus gestos, sus manierismos, su color propio con el que pintan la imagen final de esta obra, la nota que suman a la orquesta disonante que suena, ingredientes específicos para la creación del clima de algo terrible.
Durante toda la historia se hace referencia a diversos libros como disparadores para que la protagonista se explaye con un estilo disperso y atolondrado, característico de quien cuenta por primera vez el origen de su dolor y que, en la búsqueda de expresar lo inexpresable, se ve obligado a rodear lo principal en círculos lentos.
Ella nos lleva desde su infancia, con el hambre y violencia del padre, la neurosis y sumisión de la madre, a un crecimiento interrumpido por un acto impensable que le saca el aliento a su espectador. El camino de esta revelación lo construye a base de contradicciones, la ternura y la inocencia con lo crudo y ríspido, una interpretación visceral desde lo histriónico y lo cómico. Entre la mentira y la verdad, la exageración y lo innombrable, lo principal es aquello que permanece más allá de los escombros de la ridiculez y lo absurdo.
La muchacha de los libros usados es una obra tan desgarradora como entretenida, actuada de forma magistral y con una inteligente puesta en escena que pone a su público en trance desde el primer momento. Recomiendo fuertemente ir a ver esta obra en el teatro Páramo Cultural los próximos domingos 18.30 hs. con la esperanza que verla deje en ustedes la marca que dejó en mí.
Por Yamila Juara -@yjuara
FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA
Dramaturgia:
Arístides Vargas
Adaptación:
Agustín García
Intérpretes:
Rocío Villegas
Vestuario:
Carolina Jazmin Missart
Asistencia de dirección:
Iara Kuschevatzky
Producción:
El Mito Fundante, Sebastián Firpo
Dirección:
Agustín García
Registro Visual:
Kevin Leiva