El público y el espectáculo

El público y el espectáculo

Además de las usuales notas de reflexión, esta nota es de concientización, para que cada uno busque en sí mismo sus acciones cuando asisten a eventos artísticos. En principio, el teatro es uno de los espacios más comunes en la argentina y por el que nació esta nota.

Parto de la hipótesis de que la gente que va a ver una obra, tiene ganas de verla, no es una obligación (aunque todos sabemos que pasa…) y que el objetivo es disfrutarla. Habiendo considerado esto, también vale pensar en la posibilidad de que la obra no guste, (porque siempre es un pequeño sorteo).

 

Además las vicisitudes del día pueden afectar al momento artístico como los problemas laborales, el café o cerveza previa, que generan sueño, imposibilidades para conectar con la obra. Digo esto porque la semana pasada un espectador se durmió en una obra evidenciándose con un pequeño ronquido.

Más allá de la anécdota antedicha, el foco de esta reflexión trata sobre los actos conscientes que realizamos en cada evento que intervienen en el disfrute de nuestros compañeros espectadores.

Mirar el celular, tanto la hora como algún mensaje o app que refleja una potente luz hacia la zona del espectador. Quizás podemos dejar que el tiempo pase (en algún momento la obra va a terminar) y concentrarnos en lo que fuimos a ver.

 

Los famosos caramelos: a menos que haya algún problema de salud o una tos intensa, creemos que podemos sobrellevar un promedio de 60 minutos sin la fuente de azúcar envuelta en un papel sumamente ruidoso.

Moverse inquietamente, que si bien es molesto para los compañeros, debo admitir que muchos espacios poseen sillas de plástico a modo de butacas que se endurecen mientras más tiempo nos posicionamos en ellas. De todas maneras es una actitud que podemos tener en cuenta antes de librar al deseo.

Hablar con el de al lado, generalmente la persona con la que se decidió asistir a la obra, si bien hay ciertas obras que permiten y proponen reírse expresamente y quizás realizar un comentario, no lo son todas.

Supongamos que te sentás en la última fila de un teatro, tu campo visual abarca tanto el espacio escénico como el resto de los espectadores que se encuentran delante tuyo, así, toda esa escena conforma la totalidad de tu experiencia artística.

 

Por último quiero plantear la duda sobre el deseo de abandonar una obra antes de su finalización. Generalmente en el teatro está mal visto por respeto a los actores, y coincido, pero… acaso no es mejor irse que comenzar a apoyar a las distracciones del espectáculo, todo eso sumado, que no suma.

También quiero destacar que en los espectáculos musicales, todo el bochinche que pueda generar el público suma, los cantos, los pogos, las manos en algo, que no solo modifica el ánimo del público mismo sino también de los artistas logrando comunicarse y generar un todo en conjunto.
 

Por Flor Carrasco

Compartí

Comentarios

Para comentar por favor inicia sesión.