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Vivir el Taller del San Martín

Cada alumno allí es un mundo diferente y le dedica la energía, prioridad y dedicación con mucho esfuerzo deliberado y verdadero enfoque.


La sede del Taller de Danza Contemporánea del Teatro Gral. San Martín está ubicada en Avenida Santa Fe al 1440, entre Paraná y Uruguay, Capital Federal. Está al fondo de la galería comercial, en el segundo subsuelo de dicha dirección. Desde 1977 (año de creación del Taller), cada alumno ha pasado por esa galería para llegar al fondo, bajar las escaleras y dejar todo de lado durante las cuatro horas de clase por día que exige el Taller. Han egresado bailarines (muchos de los integrantes del Ballet Contemporáneo del Teatro Gral. San Martín son egresados del allí), coreógrafos, maestros y todo tipo de profesionales de la danza. 

El Taller se encuentra abierto desde las 8 a.m. hasta las 9 p.m. En esa franja horaria, todos los alumnos cursan las asignaturas de Danza Clásica, Técnicas Mixtas, Técnica Cunningham, Barra a Terre, Técnica Graham, Composición, Música y Movimiento, Anatomía del Movimiento, Análisis del Movimiento, Taller Coreográfico, Jazz, Flying Low, Técnica Müller, Técnica de Partenaire Clásico y Contemporáneo, Composición Instantánea, Luminotecnia e Historia de la Danza, además de las horas dedicadas en los alumnos de 3er año en la realización y composición de sus Tesis de fin de cursada.


“(…) De mi experiencia en el Taller podría decir muchas cosas, pero lo que creo que debería resaltar es que me llevó a los puntos extremos de mis sentimientos: al fondo de la tristeza, a la cúspide de la felicidad, me sentí incapaz de hacer cualquier cosa, totalmente desolado, sentí que tenía el apoyo y el soporte de mucha gente hermosa, odié mucho y sobre todas las cosas amé. (…) El Taller es algo mágico y utópico, desde mi lugar espere y trabajé mucho tiempo para poder entrar a estudiar ahí, fue un verdadero lujo haber transitado ese lugar. Lo que aun me sorprende es la variedad y la cantidad de información que circula ahí, todo ese conocimiento tan grande acumulado en el grupo de maestros y asistentes, información y conocimiento desde las técnicas de danza hasta la vida misma. (…) Ahí dentro aprendí lo que es luchar de verdad, ya sea por un ideal, por los valores de uno, por la educación, por la danza o por el amor. (…) De verdad, lo único que tengo para con el Taller y Norma Binaghi especialmente es puro agradecimiento desde mi corazón. (…)”

Emiliano Cañete, egresado 2016. Febrero 2017.

Segundo Año 2016 en la Sede del Taller de Danza


El Taller presenta Muestras Creativas y Técnicas en las distintas Espacios Culturales, Salas y Escenarios de la Ciudad de Buenos Aires, incluyendo al Teatro San Martín (actualmente en refacción).  Estas muestras siempre demandan horas extra de ensayos para todos los alumnos: esto hace que todos los estudiantes deban sumar a sus semanas horas extra para practicar, mejorar, limpiar y ensayar.

Flyer Muestra del Taller de Danza Contemporánea en Espacio Cultural Julián Centeya.

16 de Septiembre de 2016


“(…) Para mí, venir al Taller significó, por supuesto, cambiar completamente lo que era mi vida porque tuve que cambiar mi lugar de residencia y mi forma de vida, mis rutinas, mis hábitos todo. (…) Desde el año pasado está siendo una experiencia completamente enriquecedora en todo sentido, y creo que, como institución, realmente nos está preparando de una forma muy completa. Siento que en el Taller estoy encontrando un montón de cosas que no sé si podría encontrar en otro lugar. (…) Es un solo lugar que contempla un montón de aspectos que considero son muy importantes para la danza. (…) Creo que las dificultades ya sea de espacio, horario, de lo que sea, nos ha hecho en parte más creativos y también más maleables a aceptar cualquier situación y sacar cualquier provecho cualquiera sea la circunstancia. (…) Sabemos que tiene sus aspectos a mejorar, pero nosotros como alumnos lo aprovechamos y decidimos qué hacer de bueno con todo eso (…)”

María Emilia Pugliese, alumna regular de Segundo Año. Año 2017.

Alumnos de Primer Año presentando “Cóctel Siglo XX”, de Alejandro Cervera, en el evento “El San Martín en los Barrios”, realizado en Avenida Dorrego y Figueroa Alcorta el  4 de Diciembre de 2016.


Como un punto a señalar que gracias a la guía de los maestros, los puntos débiles que deben transformar en puntos fuertes, y los puntos fuertes que deben transformar y afianzar aun más, pues, como suelen repetirles a los alumnos “siempre en la vida y en especial en el camino de la danza hay algo nuevo para aprender y mejorar”. Esto lleva los a buscar en su vida las habilidades necesarias para lograr sus objetivos; investigar sobre cómo transformar al cuerpo las calidades pedidas y buscar nuevas ; tener la concentración y presencia para aprovechar cada clase como única (en referencia a la danza como disciplina, el conocimiento es vastísimo y el contenido que se pueda brindar en una clase en particular tal vez no se repita en otra clase de la misma manera, o con la misma consecuencia de sucesos que tuvo ese primer día que fue dado y logró otra llegada al alumno, pudiendo exprimirlo, investigarlo y experimentarlo al máximo).

“Serindipia”, pieza de técnica Cunningham de Mauro Sebastián Cacciatore, alumnos de Primer Año 2016, 17 de Diciembre de 2016. Fotografía: Martín Di Palma


Muchos de los alumnos son del extranjero y del interior del país: en la mayoría de los casos, esta situación los obliga a trabajar a la par de estudiar Danza Contemporánea, viajar más de 2 horas en transporte público o auto para poder llegar a tiempo cada clase para cambiarse, entrar en calor, practicar, recordar secuencias, pasos, tareas, pautas, etc.,  organizarse plenamente para tener una buena alimentación y horas de sueño que soporten el desgaste muscular y calórico, armarse de coraje y valor para vivir los tres años de cursada lejos de su familia y su hogar, y por sobre todo llegar a la clase con ánimo, energía, disposición y voluntad para aprender y mejorar como profesionales de la Danza y el Movimiento.


“(…) Bailar todo el día es lo que quería y lo encontré aquí. Llegas, precalentás, hacés clase, recreo, otra clase, salís, vas al espacio disponible (departamento, galería, plaza, etc.), ensayas, componés y bailás. Salgo de casa a las 6 a.m. y vuelvo pasadas las 21 p.m. Pero me gusta, porque aprendo no solo de mis maestros sino de mis compañeros, aprendo a compartir, convivir, moverme en grupo, todos juntos al mismo tiempo. Somos un equipo, nos ayudamos entre todos. El “balletómano” le ayuda en las correcciones al “contemporáneo”, y viceversa. Y nos reímos, todo el tiempo, a toda hora de los errores y las virtudes de cada uno. (…) Igual admito que siempre me duele algo, un músculo, una contractura o la artrosis en el pie que empezó el año pasado. (…) Me queda poco tiempo para disfrutas de mis amigos no bailarines, para tomar clases de canto que siempre quise, para tener un trabajo y mi plata y mudarme cerca del Taller, para no viajar dos horas de ida y dos de vuelta todos los días. (…) Pero todo eso es la realidad y no me quejo porque lo elegí. (…) Quiero ser bailarina y el Taller es el lugar que hoy elijo para formarme profesionalmente (…).”

Carla Loustanau, actual alumna de Segundo Año. Año 2017.

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