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Un show intenso y emotivo, no fuerte y pesado

Circular de Arte entrevistó a Gabriel Peluffo, cantante de Buitres. La banda formada en 1989 se presenta en nuestro país por segunda vez en el año y cuenta con más de veinticinco años de trayectoria y doce discos de estudio.

-¿Qué significó haber trabajado con Jaime Ros en la producción de Raindifuso?

-Jaime nos ayudó en un momento muy crítico. Fue un punto de inflexión para la banda porque en ese momento las discográficas se empezaron a alejar de los artistas. Para nosotros fue un paso crucial, significó iniciarnos en el camino de la autogestión, producir nuestro propio material y defender nuestra carrera. Él no se encargó de la producción artística específicamente sino que hizo un diseño de producción, nos conectó con un sello discográfico y armó la grabación con el técnico de sonido y los estudios. Fue muy importante porque es un artista emblemático en el Uruguay y la Argentina, un tipo con una obra perfecta y muy solidario con las bandas. Si bien la relación más estrecha era con mi hermano, nos citamos en un café y hablamos durante cinco horas manteniendo contacto hasta la salida del disco. Jaime Ros nos dejó la enseñanza de que las cosas dependen de uno.

-¿A qué te referís con que las discográficas se apartaron de las bandas?

-En la década de los noventa se acentuó el distanciamiento entre ambos y esto generó un declive en la música. La relación actual es más realista, ni los sellos pueden asumir los costos de producción ni los artistas pueden estar ceñidos al presupuesto de una discográfica porque cambiaron las reglas de juego. El acceso a la música es otra, el concepto de obra es diferente y ya no se prioriza que el disco tenga doce temas. En la actualidad una obra puede durar treinta segundos o cuatro horas y es independiente. Los artistas tenemos un poder diferente y las discográficas se están dedicando a otras cosas. Por otro lado la relación cambió porque podes licenciar y tener acuerdos económicos, más justos. Me parece que se generó una especie de democratización del vínculo.

-¿Cómo ves la música uruguaya en la actualidad?

-En este momento los artistas populares se dividen en varios géneros. Evidentemente la música que se considera más original dentro del Uruguay es el candombe y sus ramificaciones o lo relacionado a la murga, de raíz cultural. El pop es un fenómeno que creció en nuestro país en los últimos años pero la diversidad de géneros es lo que enriquece a nuestra cultura. Me molesta la generalización porque a veces matas al tipo que realmente hace buenas cosas. Uruguay tiene la particularidad de tener muchos músicos, como ustedes tienen muchos futbolistas. Lo que pasa es que cada vez hay más compositores y el medio en este momento no es favorable. La gente tiene puesta la cabeza en la música tropical, lo inmediato prima a sentarse a escuchar un disco. El rock se está dando en lugares chicos para poca gente y con ínfimos recursos económicos y el que toca es porque tiene muchas ganas de mostrarse ya sea en nuestro país o Brasil que es un lugar que el uruguayo elige para viajar.

-¿Cómo definirías a Buitres?

-Estómagos fue nuestro proyecto previo a la salida de Buitres y estuvo influenciado por el punk rock y after punk. Vinimos a tocar en el año 85 a Buenos Aires y el recibimiento fue muy bueno. Buitres agarro el punk más ramonero. A partir del tercer disco donde la banda se dio cuenta de su crecimiento, nuestra idea siempre fue expandirnos para no quedarnos en el estante y no comernos el discurso de que íbamos a envejecer con la campera de cuero y el flequillo. La idea de apostar continuamente al cambio nos permitió recalar en generaciones jóvenes en la década del noventa y dos mil. Entre el dos mil tres y el dos mil cinco no tuvimos que recurrir al punk rock tradicional si no a hacer canciones. El show nuestro se caracteriza por ser intenso y emotivo, no por lo fuerte o pesado.

-¿Qué diferencias encontrás entre el público de los noventa y el actual?

-Lo más notorio fue ver al hermano grande con el chico, después al padre con los hijos. Tenemos un público femenino que es increíble con un porcentaje bastante llamativo por el género y eso tiene mucho que ver con la línea de lo que se escribe e intenta decir a través de cuestiones afectivas e intelectuales. No somos una banda súper complicada, pero tampoco encriptados. Tenés que sentarte a escuchar y darle una vuelta de tuerca porque atrás de las letras hay muchas lecturas. La gente se engancha con eso, y más allá de la popularidad que llegamos a alcanzar en los últimos años, lo que más nos motiva es ver el sentido de pertenencia que las generaciones alcanzaron a tener con nuestra música.

-¿Querés decir que en ese periodo hubo un crecimiento en el rock charrúa?

-Pasó con La Vela, No te va a gustar y La Trampa. En Uruguay hubo un festival llamado Durazno relacionado con una marca de cerveza que se realizó durante seis años consecutivos donde tocábamos para ochenta mil personas. Esa experiencia fue muy fuerte y nos permitió hacer gira por todo el país. Por ejemplo los chicos de La trampa dejaron de tocar durante cinco años y a partir de estos sucesos se volvieron a juntar para hacer varios teatros de verano con una capacidad para cuatro mil personas. Ahora las generaciones cambian, la gente joven quiere otras cosas y otros estilos. Cuando buscás y generás lo más probable es que el resultado se vea con el tiempo, tenés que ser inteligente y saber en qué momento estás, y ser consciente de que estamos en una situación complicada que imposibilita hacer shows masivos, pero si te lo propones podes recorrer el país para mostrar tu laburo.

-¿Cuáles son los próximos proyectos de la banda?

-Estamos componiendo temas y no nos pusimos tiempos límite para sacar el próximo álbum. Nos buscamos como compositores para sacar un disco que probablemente este a la venta entre fin de año y el que viene. La idea de venir a Argentina siempre está latente y más teniendo en cuenta que las veces anteriores fueron muy buenas. Cuando tengamos mayor continuidad en los escenarios y el circuito de Shows en Uruguay tenemos pensado venir cuatro veces por año a su país. Nos encantaría tocar en diferentes provincias . Sabemos que existe un público muy disperso y estamos buscando alternativas para poder unificar a la gente en un punto medio.

08.09.2017 por Nahuel Pizarro

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