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Ruptura

LO QUE QUEDA · Cada flash muestra posiciones distintas, cada distancia temporal entre los flashes genera diferentes sensaciones en el espectador.

Una mujer observa a los espectadores mientras ingresan a la sala. La observación es dubitativa, como si quisiera hablarles o que ellos le hablen, al no suceder, el público se acomoda en sus asientos y comienza la función. “Lo que queda” es una acotada obra de treinta minutos que deja al espectador con ganas de más.

El unipersonal presenta a una mujer vestida con jeans y un saco de piel, el cual no quedará intacto en la totalidad de la obra. La mujer (Lucía Toker) comienza a moverse en reversa, como si quisiera volver a atrás el tiempo. Ese movimiento se hace cada vez más espasmódico, la música electrónica acompaña. Luego la secuencia se transforma en cortes fotográficos de movimientos continuos de la bailarina por medio de una luz intermitente que cambia de temporalidad. Cada flash muestra posiciones distintas, cada distancia temporal entre los flashes genera diferentes sensaciones en el espectador.

Los movimientos de la bailarina son bruscos, por momentos espasmódicos, sueltos e improvisados. Sin dilucidar qué pasa primero, los flashes terminan en luz continua, la bailarina detiene su movimiento junto con el inicio del silencio musical.

El juego entre el movimiento de Lucía Toker y su sombra es intrigante, una sobra proyectada en una pared blanca copia la silueta de sus movimientos bruscos, enojados.

Luego de un silencio musical comienza a sonar un piano, tranquilo y la bailarina cambia su técnica de movimiento, ahora la direccionalidad es clara, una parte de su cuerpo inicia el movimiento para que el resto del cuerpo lo continúe. Los movimientos dejan de ser bruscos y mantienen cierta tensión.

La música vuelve a cambiar, en este caso suenan alegres violines mientras la protagonista continúa sus movimientos en el suelo para luego llevarlos a una media altura en la cual continúa el resto de la obra.

En la escena final, la bailarina se presenta quieta parada de frente al público. Proyectada junto a la pared con un video que no tendría ninguna significancia si no fuera proyectado sobre ella. Las imágenes rompen en su cuerpo, y eso es lo que queda, de las imágenes, del mundo, del movimiento.

Idea y Dirección: Paz Ladrón de Guevara. Performance: Lucía Toker. Asistencia técnica: Mayra Arenzón. Funciones finalizadas Café Müller Club de Danza | Lavalleja 1116 Timbre PB (CABA) | Tel. (011) 4775.5697 | info@clubcafemuller.com.ar | Entradas desde: $70.

30.05.2016 Por Flor Carrasco

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