Seguinos en las redes y sé parte de la comunidad más

amplia de eventos compartidos de Argentina. 

 

Ingresá y registrate como miembro para poder

cargar tus eventos

 

 Tus datos no serán divulgados y tienen absoluta confidencialidad.

SUSCRIBITE PARA RECIBIR RECOMENDACIONES

CONTACTO

Cel: + 54 9 11 6768-5446

Email: contacto@circulardearte.com

La luz solar ciega los ojos

PI

Sean Gullet interpreta a Max Cohen, un matemático judío que intenta resolver el único patrón que rige la naturaleza. Max concibe a la matemática como el único lenguaje posible, todo puede ser entendido a través de ellas. Su mayor virtud y mayor preocupación es la matemática, la búsqueda de ese patrón.

La película en blanco y negro expone escenas rústicas granuladas, lúgubres y claustrofóbicas en el interior del departamento y claras en el exterior del mismo. Al observar las imágenes el espectador puede mimetizarse con el personaje de Sean Gullet , sus fobias y paranoias. Sus realidades están intervenidas por ataques que sosiega sin éxito éxito con drogas.

Cundo Max era pequeño su madre le dijo que nunca mirara al Sol directamente, él no hizo caso. A partir de allí comenzaron sus ataques y su sorprendente capacidad intelectual. Él, marginado por su obsesión y decisión, es buscado por dos entidades que buscan aquel mismo patrón: un agente de una de las firmas de Wall Street y Lenny Meyer, representante de una comunicad judía practicante. Max Cohen los rechaza hasta que los necesita para continuar con su búsqueda y escapar de sus persecutores. La agente que lo extorsiona necesita ese patrón para sus acciones en la bolsa mientras que Lenny le explica que ese número es el nombre de Dios que deben encontrar para salvarse. El protagonista no está interesado en ninguno de estos aspectos del número, sino en resolver los misterios de la Naturaleza.

Durante las visitas que el matemático realiza a su profesor de universidad Sol (nombre curioso para la trama fílmica) juegan a “Go game” (juego Go) el cual es utilizado históricamente para estudios matemáticos. Sol le reitera y pide a Max que deje de buscar el patrón, que el universo es caótico y complejo. Su alumno no hace caso y sus circunstancias empeoran.

Con el correr del film son nombrados números, sucesiones y anécdotas matemática, el número Pi como fuente primaria de la cual parte Max para intentar resolver su interrogante, la Sucesión de Fibonacci la cual rige toda la naturaleza formando espirales perfectas las cuales son respaldadas por imágenes evidentes como un caracol hasta las más ocultas como las volutas del humo de cigarrillo o las de la leche que se sumerge en el café de Max. Pitágoras y da Vinci también son nombrados por sus avances matemáticos.

Los ataques son cada vez más fuertes y sus alucinaciones más extravagantes, la cámara en mano ayuda a reflejar vértigo al espectador, la oscuridad invade cada vez más las escenas. El director Darren Aronofsky resuelve la trama de manera tajante, sin dudas ni resquemores. Max rompe con su espiral llegando a un punto sin salida, como si recorriera la secuencia de Fibonacci al revés (hacia su inicio). Las metáforas visuales son numerosas, queda en los ojos del espectador ser curioso o quedarse en un simple surrealista thriller psicológico (si es que pudiera llamarse simple).

Pi. Dirección: Darren Aronofsky. Actuación: Sean Gullette, Mark Margolis, Ben Shenkman, Samia Shoaib. Estreno: 1998.

26.03.2016 Por Flor Carrasco

0 vistas